lunes, 10 de noviembre de 2008

Francisco de Quevedo y Villegas



Biografia

Nació Quevedo en Madrid el 26 de septiembre de 1580. Sus padres eran: Francisco de Quevedo y Maria de Santibañez. Quevedo se quedó huerfano a los 6 años. Se trasladó a Valladolid en 1601 donde empieza se larga rivalidad y enemistad con Luis de Gongora que decidió atacarlo con una serie de poemas y Quevedo le contestó, esto fue el comienzo de su enemistad. En 1643 Quevedo muy enfermo renuncia a la corte para retirarse definitivamente en la torre de Juan Abad. Es alli, y tras escribir su ultima carta" hay cosas que sólo son un nombre y una figura", fallece en el convento de Villanueva de los infantes, el 8 de Septiembre de 1645.

viernes, 7 de noviembre de 2008

primera parte del primer cuaderno del manuscrito
















Poesia

Celestina

Yace en esta tierra fría,
Digna de toda crianza,
La vieja cuya alabanza
Tantas plumas merecía.

No quiso en el cielo entrar
A gozar de las estrellas
Por no estar entre doncellas
Que no pudiesen manchar.

Francisco de Quevedo y Villegas

biografía de Rodrigo Díaz de Vivar

Biografía



Nació en fecha desconocida a mediados del siglo XI (entre 1048 y 1050).[2] Su lugar de nacimiento es sólo señalado por el Cantar de mio Cid como Vivar del Cid, a 10 km de Burgos, aunque se carece de otras fuentes documentales que ratifiquen esto. Era hijo de Diego Laínez, infanzón de Vivar, de la nobleza menor,« capitán de frontera» en las luchas entre navarros y castellanos en la línea de Ubierna–Atapuerca, y de Sancha o Teresa Rodríguez, hija de Rodrigo Álvarez, de una de las primeras familias del condado de Castilla. Según la Historia Roderici, su abuelo por vía paterna era Laín Núñez, quien aparece como testigo en documentos expedidos por el Rey Fernando I de Castilla, a su vez descendiente de Laín Calvo, uno de los míticos Jueces de Castilla. En 1058, siendo muy joven, entró en el servicio de la corte del rey Fernando I, como doncel o paje del príncipe Sancho, formando parte de su séquito.

Teoría:
Los clérigos
En la Edad Media había pocas personas que tenían cultura. A estas personas con educación que sabían latín se les conocía con el nombre de clérigos; aunque no fueran monjes.

El Mester de Clerecía
Los clérigos, a partir del siglo XIII, siendo conscientes de que la mayoría de las personas no entendían el latín, se decidieron a escribir en castellano; ya que su intención era instruir y transmitir sus conocimientos a la gente normal de la época.
Llamamos Mester de Clerecía a la forma de escribir y al conjunto de las obras que los clérigos crearon entre los siglos XIII y XIV.
Características del mester de Clerecía
Utilizan un lenguaje culto y cuidado.
Escriben en verso.
La finalidad de sus obras es didáctica, es decir, escriben para enseñar.
Los temas son casi siempre religiosos e inspirados en la tradición griega y romana.
Sienten un profundo respeto por los libros en los que se inspiran para crear sus obras.
Utilizan exclusivamente una estrofa llamada cuaderna vía.

Cuaderna vía
Recibe este nombre una estrofa formado por cuatro versos de 14 sílabas, llamados alejandrinos, que tienen la misma rima consonante.
Amigos y vasallos de Dios omnipotente,si escucharme quisierais de grado atentamente,yo os querría contar un suceso excelente:al cabo lo veréis tal, verdaderamente.

El cantar del mio cid


El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar. Se trata de la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance.
El poema consta de 3.735 versos anisosilábicos de extensión variable, aunque dominan versos de 14 a 16 sílabas métricas. Los versos del Cantar de mio Cid están divididos en dos hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es de 4 a 13 sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. No hay división en estrofas, y los versos se agrupan en tiradas, es decir series de versos con una misma rima asonante.
Está escrito en castellano medieval y compuesto alrededor del año 1200 (fechas post quem y ante quem: 1195–1207). Se desconoce el título original, aunque probablemente se llamaría gesta o cantar, términos con los que el autor describe su obra en los versos 1.085 y 2.276, respectivamente.
El Cantar de mio Cid es el único conservado casi completo de su género en la literatura española y alcanza un gran valor literario por la maestría de su estilo. Los cuatro textos épicos conservados, además del que nos ocupa, son las Mocedades de Rodrigo —circa 1360—, con 1700 versos, Cantar de Roncesvalles —ca. 1270— (fragmento de unos 100 versos) y una corta inscripción de un templo románico, conocida como Epitafio épico del Cid —¿ca. 1400?—). Del texto que aquí nos ocupa solo se ha perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, pero su contenido puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes.