
El Oriente Medio es la cuna de las tres religiones monoteístas”. Pero quisiera añadir que es una cuna
estrecha: no tanto porque la región sea poco extensa, sino porque las tres son entre
comillas –“religiones totalitarias”, es decir que infunden y dictan a sus fieles una
visión integral de la Verdad, una Verdad revelada directamente por Dios a través de
un Libro Sagrado. Lo que, evidentemente, no admite dudas teológicas mayores y
rechaza cualquier forma de irenismo o relativismo.
La novedad histórica de esas religiones - tras siglos y siglos de superstición idolátrica
– fue la noción del Dios único y trascendente. Es éste el principio que les hace
hermanas: y no es casualidad que este principio se decline de manera muy parecida
en cada una de las tres religiones (“no tendrás otro Dios fuera de mí” recita el primer mandamiento que el musulmán traduce como “la illàh illalàh”, rezando en la
mezquita).
Una hermandad, sin embargo, que no garantiza la concordia en esa Tierra demasiado
Prometida: así ocurre en muchas familias (en italiano decimos fratelli coltelli =
hermanos cuchillos).Después de que en la misma cuna del judaísmo nacieran y
crecieran juntos, primero el cristianismo y por último el Islam, la cuna se volvió
demasiado estrecha, la cohabitación a menudo tempestuosa. Naturalmente hubo altas
y bajas, según la página del Libro Sagrado que los fieles quisieran leer cada vez que
estallaba una “crisis de cohabitación”.
Hay páginas de la Biblia muy sangrientas, de donde sube una súplica a “Yahvé
Sabaoth” (al “Dios de los Ejércitos”); y otras páginas que llaman ala reconciliación.
Hay páginas del Corán que invitan al fiel a la rahme (la misericordia)y a un esfuerzo
personal para alcanzar un nivel superior de humanidad (¡la palabra jihad significa
eso!); pero hay páginas que ordenan en casos precisos, lanzar contra el infiel la “jihad pequeña” (que nosotros traducimos con “guerra santa”). Hay páginas del Evangelio –son la mayoría – empapadas de amor al próximo, de perdón al enemigo; pero haypáginas de nuestra historia cristiana – son muchas – empapadas de sangre (y no
siempre de sangre infiel. En 1099 los Cruzados que habían salido de Europa para soidisant liberar el Santo Sepulcro derramaron más sangre cristiana que musulmana o judía).
